Nuestro afijo OKAMI YÜREI tiene como significado «Lobo fantasma».
El nombre proviene de mis pensamientos sobre el origen de la raza. Resulta que en las islas japonesas de Shikoku, Honshu y Kyushu vivía una subespecie de lobo gris que destaca por ser el más pequeño de los cánidos, lamentablemente ya extinto. Se le denominaba como lobo Honshu, «el lobo fantasma».
Y me pareció un buen nombre que describe los rasgos morfológicos de esta raza y que tanto la definen.


Cuando tenía quince años llegó el primer perro a mi vida, fue una hembra de Alaskan Malamute y con ella llego mi pasión por los lobos, comencé a ver documentales de lobos sin parar y con ello a sumar conocimientos de etología.
La primera camada de mi vida fue con esta perrita «Donna», una experiencia que cambiaría mi vida, o quizás me empujó aun más hacia donde me inclinaba. Nos quedamos en casa con un macho, y con ambos experimenté infinidad de aventuras sus trece años de vida, exposiciones caninas, mushing, senderismo…


Más adelante en mi vida, después de cursos de adiestramiento y auxiliar veterinaria, más y más exposiciones caninas, llegaron a mi vida los Shiba inu. Y con ellos llegó a mi conocimiento la existencia de la raza Shikoku.


Hasta que por fin en el 2022, después de recuperarme de un cáncer de mama, decidí luchar por mis pasiones, y llegaron a mi vida, importados desde Rusia Tsuki y Neko.
